sábado, junio 28, 2008

Acapulco en Soledad

Puedes estar en el mejor de los paraisos, rodeado de amistades, conocidos, personas que comparten un momento contigo, pero al partir cada quien, la soledad no te pide permiso para hacerte compañía.

Frente a la playa, escuchas una ola en el mar, pero en lugar de agua te trae recuerdos, momentos que has vivido y que ya quedaron en el olvido, momentos que te marcan la vida y que llevas por siempre en el corazón.

No es mi intención que la soledad invite a la nostalgia pero es que llega con sus propios invitados, a uno no le que más que recibir a la visita y compartir, no queda más que pasar el tiempo y esperar hasta que se vayan.

A veces llega el sol de la mañana y te sorprende en una mesa platicando aún con esas compañías, no siempre son las mejores pero son como ese invitado que entra sin tocar la puerta.

Espero que con el paso del tiempo hayas aprendido a diferenciar a un buen de un al amor, recuerda que no existe el amor perfecto y en la búsqueda de la perfección se nos va la vida sin encontrarla, ponemos tantos requisitos que dejamos pasar algunas oportunidades.

No te dejes llevar por el primero que dice cosas bonitas, después de todo las palabras se las lleva el viento, y cuando se van queda un hueco que no es fácil de llenar.

A veces la razón y el corazón no se llevan pero, deja que el instinto te guíe, pero a veces, ni en él confíes...