lunes, noviembre 03, 2008

Deseos... Parte 1.

Hay deseos que tenemos, que queremos realizar, en ocasiones el que dirán o alguna circunstancia nos hace guardarlos muy dentro de nosotros. Algo sucede y nos impide hacerlo realidad, pero solamente el que deja de soñar no cumple sus deseos…

En mi deseo está encontrarte un día en el pasillo de un Hotel. Imagino que minutos antes cada quien está en un evento de gala, cada uno por su lado, de pronto llega la hora de irse y llegamos al Hotel, con un aspecto romántico, colonial…

Cuando tu llegas, yo tengo pocos minutos ahí y te espero recargado al final del pasillo, nos quedamos viendo uno al otro, porto un traje que puedo ver en tus ojos que es de tu agrado, en color negro, camisa blanca y una corbata plateada, tu llevas un vestido elegante con tirantes también en color negro, brilloso, con una sexy abertura en la pierna que despierta mis instintos…



No puedo evitar decirte lo hermosa que te ves, en respuesta tus manos toman mi cabeza y me das un beso corto en los labios, a manera de saludo, la sonrisa aparece en tus labios y el brillo que conozco en tus ojos.

Tomo mi llave, abro la puerta, te tomo de la mano y entras conmigo, el cuarto tiene una bonita terraza con buena vista a la ciudad, hay un poco de aire pero nada que nos incomode, hay una mesa y una botella de vino que espera por nosotros.

Conozco tus gustos y pongo música de Ricardo Montaner de fondo, nos sentamos para platicar de tantos temas, un poco por el deseo de compartir puntos de vista, pero también para diluir con el vino el pudor y las barreras que pudieran surgir momentos más adelante.

Me pongo de pie para pedir tu mano caballerosamente mientras se escucha “Bésame en la boca” de Ricardo Montaner.

-¿Bailamos? Una sonrisa y tus ojos en los míos me dicen que aceptas mi petición, nuestros cuerpos se abrazan y tu cabeza se recarga sobre mi hombro, tus manos alrededor de mi cuello y te siento sonreír mientras cierras tus ojos.

Mis manos se ajustan a tu cintura, sientes que tu copa te estorba y la dejas sobre una mesita, el vino y nuestros latidos nos dicen que es hora…

Te separas un poco de mi, tus ojos grandes y bellos se cruzan con los míos, como queriendo adivinar lo que hay dentro de ellos, nuestros rostros se acercan y los labios se funden en un tierno beso, cálido, suave, romántico…

No dejamos de bailar, combinamos el ritmo semi lento de una balada con la ternura de los besos que nos traen a la memoria tantas imágenes, el mundo se pierde a nuestro alrededor y Montaner ve cumplida la misión de la canción, que se convierte en una invitación para disfrutar de tus labios.

Bailando lentamente nos acercamos a la cama…
Continuará...


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